- Esteban Mena | Agente Inmobiliario
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La cara que da la cara
Conoce a Esteban
Soy Esteban Mena, agente inmobiliario en San Francisco de Macorís. Quizás llegaste aquí por uno de mis videos: por la energía, por mis habituales gafas de sol o por una propiedad que te hizo detenerte a mirar. Me alegra que esa sea nuestra primera conexión. Ahora quiero contarte qué significa para mí cuando alguien me dice: «Esteban, ayúdame a encontrar una propiedad».
Significa que estás poniendo sobre la mesa una parte importante de tu vida. Detrás de un presupuesto puede haber años trabajando lejos de tu familia. Madrugadas abriendo un negocio. Ahorros que costó muchísimo reunir.
Hay ventas que prefiero perder
Me importa hacer negocios. Y precisamente porque quiero dedicarme a esto durante muchos años, cuido lo que una venta puede dejar después.
Quiero poder encontrarte en la calle y que me saludes con alegría. Quiero sentirme tranquilo cuando me recomiendes a alguien de tu familia. Esa tranquilidad tiene mucho valor para mí.
Una vez, un cliente se entusiasmó con una propiedad que costaba más de lo que había pensado gastar. Al conversar, vimos que ese gasto adicional aportaba poco a lo que realmente necesitaba, y que la disfrutaría solo unas pocas veces al año. Le aconsejé que no siguiera adelante. No me compró, pero gané su confianza.
Creo que la reputación se construye especialmente en esos momentos en los que hacer lo correcto puede significar renunciar a dinero.
Dar la cara empieza antes de vender
Desde mi primer video puse mi rostro al frente. Quiero que sepas a quién estás confiando tus planes y quién asume la responsabilidad de lo que dice.
Elegí construir una marca personal porque me importa cuidar de cerca cómo se hacen las cosas. Mi nombre va en cada recomendación y en cada compromiso que asumo. No quería construir una marca de empresa detrás de la cual esconderme cuando todo va bien y desaparecer cuando algo se complica. Soy una marca personal. Pero mucho más personal que marca.
Me gusta trabajar como decimos aquí: por la rayita. Si algo no está claro, lo hablamos. Si aparece un inconveniente, me involucro, busco respuestas y doy seguimiento. Hay situaciones que dependen de terceros, pero mi acompañamiento y gestión sostienen la mano de mis clientes en cada paso.
Mi cara aparece en los videos. También tiene que estar presente en las conversaciones difíciles.
Una cara al frente, aliados correctos detrás
Dar la cara no significa pretender hacerlo todo solo. He construido una estructura cercana que me permite sumar las capacidades correctas en cada momento: cuento con abogados aliados cuando una operación requiere atención en materia legal, una unidad de producción dedicada a presentar cada propiedad con el cuidado que merece y contactos en distintas entidades bancarias que pueden asesorarte y brindarte alternativas cuando el financiamiento forma parte del camino. Además, cuento con asistencia para apoyar la coordinación y el seguimiento.
Cada uno aporta desde su especialidad, mientras yo continúo siendo tu punto de contacto y quien cuida el hilo completo de la gestión. Soy la cara que ves, pero detrás hay más manos trabajando para que las cosas salgan bien.
Todo empezó con un terreno vacío
La emoción que puede haber detrás de una casa la conocí mucho antes de dedicarme a los bienes raíces.
De pequeño, mis padres me llevaron a un solar. Mi papá señaló y dijo: «¡Aquí es! Aquí vamos a tener nuestra casita».
Después los vi darlo todo para conseguirla. Casi veinte años más tarde, decidí remodelarla para ellos. Mi mamá pasó meses contándole a todo el mundo lo feliz que estaba.
Hoy, cuando alguien me habla de la casa que quiere, recuerdo aquel terreno y la alegría que despertó. Sé cuánto puede cargar ese deseo: recibir a la familia, ver crecer a los hijos, regresar al país, disfrutar lo que tanto ha costado construir.
Por eso, antes de entusiasmarte con una propiedad, quiero entender la vida que esperas tener en ella.
Cuando todo encontró su lugar
Inmediatamente después de graduarme summa cum laude en la Universidad Católica Nordestana (UCNE), debido a que los docentes de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura notaron mi genuino interés y talento en el mundo de los negocios y las ventas, el director de mi carrera en Ingeniería de Sistemas me recomendó y fui contratado como Asesor Empresarial TIC en un centro de atención a empresas de dicha universidad, ayudando a dueños de negocios y emprendedores a mejorar su marca y marketing apoyándonos en herramientas digitales; y después fui contratado como Asesor de Imagen Comercial en la implementación de un programa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Con el tiempo entendí que quería construir un proyecto propio que reuniera todo lo que más disfrutaba: crear, comunicar, resolver y trabajar cerca de las personas.
Mi anécdota sobre la casa de mis padres hizo nacer una idea y en los bienes raíces encontré ese lugar.
Esa mezcla de experiencias personales explica mucho de lo que ves en mis producciones. Me involucro en cómo mostramos cada espacio, cómo contamos la historia de una propiedad y cómo hacemos que puedas imaginarte recorriéndola. Me emociona que tantas personas reconozcan esa energía y me digan que estamos presentando las propiedades de una forma totalmente diferente.
Además, quiero que el cuidado que notas en un video también lo sientas cuando me haces una pregunta, visitamos una propiedad o revisamos una condición antes de avanzar. Quiero que después de conocerme puedas decir: «Así como se involucra en sus videos, se involucró conmigo». Porque una casa puede verse preciosa en cámara, pero comprarla merece una conversación mucho más seria.
Al final, esa es la clase de reputación que quiero.
Y también la razón detrás de una frase que comenzó como un slogan, pero cada vez describe mejor mi manera de trabajar: